1 de septiembre de 2026 · Ser papá · Intencionalidad
Por qué The Father's Shed
Unos cuantos libros, un capítulo, y el pequeño giro que convierte el martes que igual ibas a tener en algo que tus hijos van a recordar.
Este último año he estado leyendo un montón de libros sobre ser papá. The Intentional Father, Notes on Being a Man, y bastante de Scott Donnell sobre la herencia que se vive frente a la herencia que se deja. No estoy de acuerdo con todo lo que dicen, porque parte de eso es demasiado prescriptivo y con otra parte simplemente no estoy de acuerdo. Pero en la dirección sí estoy de acuerdo, y todos llegan más o menos al mismo lugar: tu hijo o tu hija aprende sobre todo viéndote a TI, no porque le digan las cosas.
El capítulo 9 de The Intentional Father, El poder de los momentos, se me quedó más que el resto. La idea es que los niños no recuerdan el promedio de cómo los criaste, recuerdan los picos, y los picos no pasan solos: tienes que decidir que va a pasar uno y después ir y hacer que pase.
Mi primera reacción fue que eso sonaba a mucho trabajo. Se lee como un plan de proyecto, y yo ya tengo un trabajo.
Después lo probé de verdad, y resulta que ser intencional es más fácil de lo que suena. En la práctica es el mismo martes que ibas a tener de todas formas, con un pequeño giro.
Yo quería hacer ejercicio, pero también quería que mi hijo me viera hacerlo, así que le construí un soporte para poner su bici al lado de la mía. Ahora no solo me mira, lo hace conmigo. Nos conectamos, le paso mi pasión por el ciclismo, y él ve a su papá entrenando. Lo que me costó fue muy poquito (y eso que todavía no soy bueno con la madera). Igual, empecé a alimentar mi masa madre al lado de él. Le dio curiosidad, y ahora lo hace por mí. Se demora mucho más, pero de eso se trata: ahora tiene la responsabilidad de cuidar algo que está “vivo”. Igual iba a organizar el garaje, así que le armé su rincón ahí, a propósito sin obligarlo. Puede entrar y no pararme bolas. Todo esto fue simplemente... fácil, ¿me entiendes?
Nada de eso me quitó tiempo que no estuviera gastando ya. El giro sale prácticamente gratis. Lo caro es acordarse de hacerlo, y ese es el problema de verdad. No es que los papás no quieran estar presentes, es que llega el martes y nadie se acuerda de lo que pensaba hacer con él, y gana lo de siempre.
Lo otro que he tenido que aceptar es que yo solo no alcanzo. Puedo ser el mejor ejemplo que sé ser y sigo siendo una sola persona, con un solo temperamento y un pedazo bastante angosto de lo que mis hijos necesitan ver. Necesitan ver a más de un adulto hacer esto bien. El tío que es más calmado que yo, el entrenador que no les acepta la excusa que yo dejaría pasar, el papá del amigo que arregla lo que yo simplemente le pagaría a alguien para que lo arreglara. Eso no es delegar, es cubrir más terreno.
Los números de Galloway son específicamente sobre hombres jóvenes (la brecha en la educación, los que ni estudian ni trabajan, el aislamiento) y describen a gente de veintipico que ya está sola. Para ese momento ya estás haciendo una intervención, que es difícil y casi nunca funciona. Sus datos son los más claros que he visto, pero no creo que el mecanismo de fondo tenga nada que ver con el género. La prevención pasa unos quince años antes y se ve de lo más común y corriente. Un niño crece rodeado de un puñado de adultos decentes que están presentes lo suficiente como para que valga la pena imitarlos.
El problema es que esa red no se construye sola, y a la mayoría de nosotros se nos da peor que a nuestros papás. Armar el círculo de adultos alrededor de mis hijos significa tener amigos de verdad, que veo seguido, no de grupo de WhatsApp. Esa resultó ser la mitad más difícil del trabajo.
Más o menos de ahí viene el nombre. Un men’s shed, ese taller donde los hombres se juntan, nunca se trató de verdad de la carpintería. Era un cuarto donde la gente se paraba uno al lado del otro haciendo algo con las manos, y la conversación salía de lado, como un efecto secundario. Nadie agendaba una conversación, agendaban un proyecto.
Así que eso es lo que estoy construyendo. Algo que haga fácil acordarse del giro y fácil hacerlo, y que después lo haga visible para un círculo pequeño de gente que está haciendo lo mismo, para que alguien sea testigo en vez de que pase calladito. No un feed, ni otra cosa más para hacer scroll. Un Shed.
Pronto les cuento más sobre cómo funciona.